La ciudad histórica es la ciudad pre-industrial, la que es anterior a las transformaciones realizadas por la burguesía a lo largo del siglo XIX. Con el nuevo modelo urbano los edificios se construyen para el naciente mercado inmobiliario y no ya por encargo o por el propietario mismo. Las calles se ensanchan y se realinean para servir al tráfico rodado de personas y mercancías por el centro urbano.
En Granada el tránsito al nuevo modelo urbano se produce a partir de 1836, con el restablecimiento de los ayuntamientos constitucionales y la desamortización eclesiástica, dando origen a un proceso urbanístico –caracterizado por las demoliciones, el desventramiento (reforma interior) y las realineaciones– que favoreció el esponjamiento de la ciudad y la creación de nuevas plazas (de la Trinidad, del Carmen, etc.) sobre el denso entramado de calles del modelo medieval